creacion

Título: la creación
Duración: 2´ 40´´
Música: Batman theme- Danny Elfman
Creación, producción, efectos especiales y edición: Silvia Cacciatori.
Voces: Julio Cardozo y Silvia Cacciatori.
Software empleado: Photoshop, After Effects y Sound Forge.
Fecha de creación: año 2002

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SINOPSIS:

En los dos primeros capítulos del Génesis existen dos versiones diferentes acerca de la creación. Por alguna razón, la versión más difundida es la del segundo capítulo, donde la mujer es creada a partir de la costilla del Adán, legitimando con esto su condición de dependencia y subordinación, en tanto que es producto de un miembro del varón: 2/23 “Y dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada”.

La Iglesia Católica justifica la negativa acerca del acceso de la ordenación de las mujeres a partir de este pasaje bíblico, ratificado en Timoteo 2: 11/15, donde se expresa que: "La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva”

Para algunos cabalistas, los versículos que hacen referencia a la creación del hombre y de la mujer en el segundo capítulo, contienen un error básico, ya que la palabra “tzela”, que es traducida como “costilla”, significa “costado”. Para ellos no es más que el relato de cómo Dios separó al hombre y a la mujer, dado que estando unidos por la esplada era difícil la comunicación, y también, llevar a cabo el mandato divino de “creced y multiplicaos”, de ahí que fuera necesaria la separación –operación realizada por el costado-, “para que siempre se necesitaran y lograran la unidad”.

Para Robert Graves y Rafael Patai, la narración del primer capítulo podría estar relacionada con Lilith, quien según la tradición judía, fue la primera mujer de Adán.
Lilith, la primera mujer, ante su reclamo de igualdad de derechos simbólicamente expresada en la relación sexual al pretender permanecer sobre Adán, es expulsada del paraíso y luego condenada por Dios a parir cientos de niños por día y matarlos, al negarse a volver a él. Es entonces convertida en demonio. Su presencia es utilizada para declarar “pecado” la masturbación masculina, ya que según la leyenda, ella estimula sexualmente a los varones, especialmente cuando duermen, para corporizar los demonios a partir del semen “caído al vacío”. Y para mantener a la esposa seriecita y recatada, se impuso un rito en el siglo XIII en el que en la noche de bodas, el varón debe recitar unos versos para alejar a Lilith del tálamo matrimonial, luego del cual debe rodear la cabeza de su esposa y la suya propia con lienzo blanco y tirar agua bendita alrededor del aposento. Después de este preámbulo amoroso de intenso erotismo, la pareja podía concretar la unión carnal. Cuando nacía un varón, para espantar la presencia de Lilith se debía escribir en la puerta de ingreso al dormitorio los nombres de Senoy, Sansenoy y Semangelof, los tres ángeles a los que Dios envió a buscar a Lilith cuando abandonó a Adán. Y si el varón recién nacido sonreía durante el sueño, se le debía dar golpecitos en la boca y recitar un texto para espantar a Lilith.
Para el rabino Morris Margolies, profesor de Historia Judía en la Universidad de Kansas,
“Lilith bien podría ser la otra cara de Eva. Si Eva es maternal, respetable, subordinada a su marido y sumamente digna, Lilith es sexual, deshinibida, apasionada, independiente y nada convencional. Lilith ha sobrevivido porque, a pesar de haber sido demonizada por una literatura escrita por hombres, ella no es un demonio. Es un aspecto esencial de la feminidad relegada a un estado inferior por el temor y la ambivalencia de la masculinidad”.

En La creación expreso la contradicción de estos textos bíblicos y la problemática que ha generado y genera la negación de la figura de Lilith como esencia femenina, la decisión individual que cada una de nosotras debe tomar a la hora de elegir su rol en la vida familiar y social.

Validar la versión de la creación presente en el primer capítulo del Génesis implicaría internalizar una concepción bien distinta acerca del poder, ya que éste dejaría de ser monopolio del varón.

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