Podemos
definirnos ateos o agnósticos, pero unos más otros menos,
el prejuicio de la menstruación lo seguimos experimentando.
Podemos ser católicos, asistir a colegios católicos, rezar
o ir a misa los domingos, pero la mayoría de nosotros no sabemos
de la existencia de los versículos presentes en el quinto libro
del Pentateuco, los Levíticos, Impurezas Físicas, capítulo
XV, vs. 19 y siguientes, donde se establecen las normas de higiene para
los días en los que las mujeres tienen la menstruación.
En el capítulo XVIII, vs. 19, "Actos de inmoralidad prohibidos",
encontramos la prohibición del contacto sexual durante el período
menstrual, y en el capítulo XX, vs. 18, "Penas por actos
de inmoralidad", se expresa la sanción correspondiente a
la violación de lo dispuesto en el capítulo XVIII.
Francis
Bacon dijo hace más de cuatrocientos años que el conocimiento
es poder. Conocer los textos bíblicos puede aportar al entendimiento
del tabú y personalmente lo sitúo como un origen de testimonio
escrito, ya que en la tradición oral se tienen referencias de
rituales diversos que vienen de siglos anteriores. Por ser la biblia
el libro más leído y el que ejerce autoridad tanto para
quien lo lee como para quien no, así sea desde una perspectiva
literaria y no de fe, me pareció importante traerlos a la luz.
Con
"Así habló Zaratustra", tema musical con el
que se inicia el film 2001 Odisea del espacio, de Stanley Kubrick, retomo
algunos conceptos del libro de Niesztche, a partir del cual es creada
esta pieza musical: el super hombre y la voluntad de poder. Me apropio
de una de las primeras escenas de la película: la lucha de los
primates por la posesión de un charco de agua, en la que vence
el que descubre el poder a través de la fuerza, ahuyentando al
enemigo con un hueso. Una vez que el primate toma conciencia de tal
poder tira el hueso hacia el cielo (el lugar de Dios), convirtiéndose
en una nave espacial: el conocimiento tecnológico es ahora, el
poder.